mi primer recuerdo..creo que nunca podra borrarse..es tan dulce e inocente..
papa, mama, mi hermano mayor y yo, todos de pie en la vereda de una solitaria calle de pasto, todos confusos, mirandonos..el camion de mudanza ya se habia marchado, y tras de si, retorno el silencio..y todos alli, timidos, espectantes, junto a una enorme pila de bolsos con ropa, armatostes y bultos, al frente de una pequeña y humilde casita blanca..pequeño rincon del mundo...pequeño cuadradito que seria el refugio de la familia despues de dejar el campo y venir a la ciudad.
no recuerdo nada de la vida en el campo, pero yo creo que alli fui muy feliz, entre caballos, gauchos y rios marrones, desayunos con torta frita y leche de vaca..no tengo dudas de que alli fui un niño sonriente.
pero volvamos..
esta blanca casita estaba en el extremo sur, de un gran terreno techado que ocupaba su dueño, un canoso y bajo anciano cascarrabias, en la produccion de cajones de madera, muebles y vaya a saber que cosas mas..este gran galpon estaba lleno de maquinas, a las cuales yo veia como criaturas superpoderosas que hacian astillas los mas fornidos troncos, pilas de tablas que se movian en dias ventosos, lugares secretos donde teniamos prohido entrar, en fin mil lugares en donde mi hermano y yo aprovechamos la ausencia de los hombres que alli trabajaban para jugar a las escondidas, la mancha, para tiramos en la gran bola de aserrin..siempre acompañados de un perro... segun los años fue, primero rosco el bandido, luego, por mas de una decada, sabu el lejendario, luego drupi el blanquito..lloramos la muerte de cada uno de ellos y alli mismo han quedado sepultados sus huesos, todos con su crucecita de madera.
mientras crecia, espontaneamente surgio en mi la necesidad de pensar, de meditar y siempre me dirigia al galpon con gran cautela para no ser visto por los demas, entonces me aseguraba de que no hubiera nadie y me metia en un rincon oculto.
siempre le agradecere a dios el haberme reservado ese lugar tan silencioso en donde pude volar distendidamente en paz..dialogar conmigo mismo o con amigos imaginarios..
esos momentos son los mas dulces tesoros que guardo de mi infancia.
la casita blanca fue mi hogar, mi nido, mi universo compartido, alli he transitado el fantastico camino de la niñez, alli han quedado grabadas, en sus humedas paredes de cal, mis primeras impresiones de la vida, mis primeros miedos, mis primeros amores, mis primeras preguntas al cielo sobre la existencia, sobre dios, sobre el bien, sobre el mal, y sobre mi.
y el gran galpon, bueno supongo que fue mi ser, yo mismo mas ancho y distendido, una extension de mi.
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