Al escapar de las miradas que pesenti, volví a sentir, como siempre que no me sentía observado, como cuando niño, esa serena soledad, ese extraño refugio silencioso, esa especie de hogar, o mejor aún, de lugar secreto.
Me detuve frente a la pequeña entrada, en un cartel colgado se leía,
“esos pequeños juegos de la mente”
Empuje suavemente la puerta al tiempo que ingresaba a un recinto oscuro, muy oscuro, pero iluminado mínimamente por una abertura celeste en una pared de la sala.
En ese punto iluminado, junto a una mesa, una pequeña mesa adornada de un florero de dos flores, allí, sola, con tus piernas cruzadas, apoyando tu triste rostro en la palma de una mano, con ese halo de misterio que siempre te envuelve, con esa mirada que siempre me ha conmovido, allí estabas, inmóvil.
Sobre la mesa divise una carta…
Al acercarme, levemente tornaste tu mirada hacia mi…
Porque? …Dijiste
Y mantuviste la triste mirada fija un segundo, tras lo cual tus ojos se posaron en la carta…
Tras un breve lapso, volvió a sonar el eco de tu pregunta…
Porque?...
Porque no te entiendo…conteste con cautela y añadí…
No entiendo tus silencios, no entiendo porque me necesitas, o que quieres de mi…si lo supiera…me encantaría saberlo…pero tu mirada…siempre tan fría…tan distante… y si lo supiera…somos muy distintos…
Un profundo silencio de sepulcro se poso en ese espacio indefinidamente…
Baje la mirada…y me acerque a la tosca abertura que daba luz, y me quede un instante así…quieto…contemplando las lomas de arena que se dibujaban en el horizonte.
Allá afuera el cielo azul era tan limpio, tan exquisitamente brillante y limpio…
Extasiado, aspire con ganas del fresco aire que llegaba hasta mi rostro…
Somos distintos?…escuche de pronto…
La pregunta resonó en mi mente…pero no conteste…
Con la mirada seguí unas huellas en la arena que se perdían a lo lejos…
Me di vuelta…ya no estabas…la silla vacía, como si nunca hubieses estado.
Tan solo la carta…
Camine unos pasos, y la tome en mis manos…
No hay comentarios:
Publicar un comentario