mientras vos subrayabas tu revistita,
yo miraba el paisaje que se deslizaba por la ventana.
el tren seguía su cadenciosa marcha hacia prados cada vez mas verdes.
recuerdo muy bien esos nuestros silencios,
instantes vacíos que surgieron entre tu y yo.
respiraciones al borde de una cornisa...
concentrada leías, subrayabas,
chupabas la lapicera, te acomodabas un mechón,
yo miraba un punto inexistente por alli afuera.
silencios hondos y sostenidos,
graves y melancólicos,
momentos rosados, puros, inocentes.
un instante frágil,
etéreo y transparente...
tan suave como una siesta sobre una manta de lana tejida...
en una tarde de verano..
mientras canta una escondida chicharra..
y vemos a mama, muy joven, lavando la ropa blanca.
luego tomamos mate y charlamos
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